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DUDAS RESUELTAS

Me gustaría saber cuál es el procedimiento que debe seguir cualquier persona en su casa cuando se encuentra con un fallecimiento por causas naturales (Olga Sánchez)

Cuando una persona tiene que hacer frente a una muerte natural en un domicilio el primer paso es llamar al Centro Médico de referencia para que un médico certifique la defunción. Una vez realizado este trámite es cuando se llama a una empresa fúnebre para que gestione todos los pasos a dar a continuación.

En esa línea, hay empresas como Serfuja que ofrecen un servicio integral para la tranquilidad de las familias en un momento tan difícil. Así, una vez que el cadáver cuenta con el certificado médico de defunción, la funeraria ya puede trasladarlo y realizar los trámites posteriores, como son la obtención de un certificado médico oficial de defunción y el asentamiento en el Registro Civil del Ayuntamiento donde ocurrió el fallecimiento.

Por el contrario, si la muerte es traumática, el cadáver pasa a tener la consideración de judicial y, por lo tanto, es el juzgado quien tiene que extender la licencia de enterramiento. De este modo, el cuerpo depende de la autoridad judicial hasta el momento en el que autoriza la entrega a la familia, que es cuando la funeraria, escogida libremente por los ser queridos del difunto, ya se ocupa de él.

Por último, cuando la persona fallecida ha contratado un seguro de decesos, la decisión de la empresa fúnebre depende siempre de los familiares y de los seres queridos, sin que ninguna aseguradora pueda imponer una en concreto.

Me gustaría saber si hay algún momento del año en el que tenga lugar un mayor número de muertes y a qué circunstancias se debe (Rosa Ferreiro)

Diversos estudios señalan que el período en el que se producen más muertes en España es el mes de enero, en el que se registran de promedio un 25% más de fallecimientos que en el resto del año.

Uno de los factores por los que se incrementa notablemente el número de difuntos es a comienzos del año tiene que ver con el pico de la gripe, así como con la repercusión de la brusca caída de las temperaturas sobre las enfermedades respiratorias y circulatorias. Otras investigaciones apuntan también al factor anímico, ya que hay personas a las que les resulta muy difícil el principio de año, sobre todo después de unas fechas entrañables y familiares como la Navidad.

Aun así, hay que tener en cuenta que existen ciertas oscilaciones en función de las particularidades del lugar del que se trate, así como del grado de dureza del invierno, por lo que este patrón puede no repetirse siempre con la misma intensidad.

Tengo curiosidad por saber cuáles son los trámites administrativos que hay que llevar a cabo cuando muere una persona (Luis Sánchez)

Tras el fallecimiento de una persona, los trámites administrativos que hay que atender en la mayoría de los casos son de cuatro tipos: en primer lugar, los derechos y deberes contraídos con la Seguridad Social, como pueden ser todas las gestiones relativas a las pensiones o dar de baja al difunto, entre otras.

Por otra parte, también hace falta resolver las cuestiones derivadas de las herencias y del impuesto de sucesiones, así como reclamar del Catastro que las propiedades del fallecido pasen a figurar a nombre de sus herederos. Son dos procedimientos que requieren gestiones ante órganos diferentes. Finalmente, se debe hacer frente a la tramitación del impuesto de plusvalías en aquellos ayuntamientos en los que existe este tributo.

Para muchos familiares, encargarse de todos estos asuntos puede llegar a resultar muy difícil por el gran desconocimiento que existe al respeto. Por eso, hay tanatorios como lo de Serfuja de As Gándaras que ofrecen un servicio integral, gracias al cual se puede elegir voluntariamente dejar estos trabajos en manos de profesionales especializados, con la confianza, además, de que se trata de personal propio de esta empresa. De este modo, no solo se garantiza un coste menor del que tendría si se contrataran estas gestiones de modo separado, sino que también se evita que los seres queridos tengan que abrir nuevos frentes en un momento tan difícil.

Tengo curiosidad por saber cuál es el procedimiento que seguís para preparar los cuerpos una vez que entran en el tanatorio (Teresa Pérez)

Lo primero que se hace cuando se comienza a trabajar con un cadáver es evaluar el estado en el que se encuentra para trasladarle a la familia que alternativas existen para la exposición pública, que dependen de la situación del cuerpo. En función de eso, la preparación puede incluir tareas de conservación o de embalsamamiento.

Este último proceso consiste en la extracción de aquellos líquidos que favorecen la putrefacción del cadáver y en la introducción de líquidos biocidas que retrasan este fenómeno de descomposición.

En este sentido, el principal elemento que se retira es la sangre a través de una vena, habitualmente de una carótida o de una femoral. Del mismo modo, los líquidos conservadores se inoculan por una arteria, también una carótida o una femoral. Para esto se emplea una bomba de inyección con la que se realiza este procedimiento de relevo.

Esta preparación del cadáver puede llevar entre una hora y media y tres horas, según las condiciones en las que se encuentre. Una vez finalizado el embalsamamiento, que no tiene porqué incluir necesariamente la evisceración (la retirada de las vísceras), se realiza la tanatoplastia en el caso de ser necesaria (extracción de prótesis, marcapaso u otros dispositivos contaminantes), se viste el cuerpo y se llevan a cabo las tareas de tanatoestética para presentarlo en las mejores condiciones.

Me gustaría saber se existe mucha diferencia de precio entre un entierro y una incineración (Félix Liñares)

El coste de cada servicio depende de las circunstancias en las que se desarrolla, por lo que no se puede decir que la incineración sea siempre más barata o más cara que un entierro. Uno de los factores que marca la diferencia es la sepultura: si no se realiza este trámite es cierto que no existen costes de mantenimiento, de apertura y cierre o el propio alquiler de ese espacio, que sí repercuten en el importe de los entierros.

Por el contrario, en las incineraciones existen otros gastos adicionales que no se dan con las sepulturas: por ejemplo, es necesario adquirir una urna, así como asumir el coste del proceso de incineración. Además, en contra de lo que mucha gente cree, en estos casos, igual que en los entierros, también hay que contar con una caja en la que mantener el cadáver hasta su combustión, por lo que no se produce ningún ahorro en ese sentido.

De este modo, lo que va a condicionar el precio final depende más de factores ajenos a la elección del entierro o de la incineración relacionados con cuestiones como el volumen de flores, la ceremonia a desarrollar, el número de oferentes…

Aunque es cierto que la tendencia actual en los ámbitos urbanos apunta a una mayor demanda de incineraciones (por ejemplo, en el área urbana de Lugo un 35% de los servicios ya se corresponden con este tipo de intervenciones), no se puede asociar esa realidad a un factor económico sino más bien cultural.

Hace unos días leí en este periódico que una multinacional de seguros compró Funeraria Fernández y Velatorios Lucenses y me surgió la siguiente duda: ¿puede una aseguradora obligarme a escoger una determinada empresa fúnebre? (David López)

De acuerdo con la ley actualmente en vigor, los asegurados de cualquier compañía tienen derecho a que sus seres queridos escojan libremente el tanatorio o funeraria. Por lo tanto, ninguna aseguradora puede imponer que sea una determinada empresa fúnebre la que se ocupe de un servicio.

De hecho, el artículo 3.1-h de la Ley 2/1997 sobre Servicios Funerarios recoge explícitamente que todas las personas tienen el derecho a poder elegir libremente su empresa funeraria, de manera que la decisión depende siempre en exclusiva de la familia o seres queridos del asegurado.

Algo idéntico acontece en el caso de los fallecimientos judiciales por accidentes o causas desconocidas. También en estos supuestos debe prevalecer la voluntad de la familia, que es quien debe escoger el lugar donde desea despedir a su ser querido. Así lo refleja el artículo 106 quater de la Ley 20/2015, que estipula que “las entidades aseguradoras garantizarán a los asegurados la libertad de elección del prestador del servicio, dentro de los límites y condiciones establecidos en el contrato. En estos casos la entidad aseguradora deberá poner a disposición del asegurado, de forma fácilmente accesible, una relación de prestadores de servicios que garantice una efectiva libertad de elección”.

Hace unos días vi su entrevista en el Luar hablando sobre los espacios en los que esparcir las cenizas de un familiar. ¿Podría tirar una urna al mar? (Berta Losada)

De acuerdo con la normativa actualmente en vigor, existen restricciones a la hora de esparcir las cenizas de un cuerpo en espacios como el mar; por ejemplo, la del material del recipiente en el que se depositan. De este modo, las urnas que contienen las cenizas tienen que ser biodegradables de manera que no acaben flotando y, de esta manera, también se reduce el impacto medioambiental y la contaminación que provocaría el uso de otros materiales como el vidrio.

Por otra parte, hace falta tener en cuenta que aunque la legislación de ámbito nacional establece que el lanzamiento de cenizas al mar o  a cualquier otro lugar está considerado como un delito contra el medio ambiente, el marco legal propio de Galicia señala explícitamente que podrán ser depositadas en una sepultura, columbario, propiedad privada u otro destino compatible con las normas ambientales y sanitarias vigentes.

En esa línea, cada vez son más las personas que les piden a sus familiares que, una vez incineradas, esparzan sus restos en algún lugar simbólico para ellas, como puede ser un espacio de su jardín, una finca de su propiedad o mismamente al amparo de un árbol.

Tengo curiosidad por saber si los cuerpos se entierran con dispositivos como los marcapasos o las prótesis (Francisco Vázquez)

De acuerdo con la legislación vigente, los marcapasos, al igual que los holters, los desfibriladores o cualquier otro dispositivo que lleve una pila o batería en su interior, tienen que ser extraídos del cuerpo de la persona fallecida antes de proceder a su entierro o a su incineración.

Las razones para hacerlo son, fundamentalmente, de dos tipos: por una parte, en el caso de los entierros, suponen un elevado riesgo de contaminación para el suelo por su propia naturaleza. Por la otra, también representan un serio peligro en las incineraciones ya que, al estar sometidos a las elevadas temperaturas propias de una cremación, podrían llegar a explotar.

Tras ser retirados, todos estos mecanismos electrónicos son llevados a puntos autorizados para su tratamiento, con la finalidad de asegurarse de que su destrucción se hace conforme a los protocolos establecidos y por una empresa especializada en la materia.

Por el contrario, las prótesis de cadera, los implantes y, en general, los llamados dispositivos inertes (aquellos que no precisan de pilas o de baterías) no tienen que ser retirados tras la muerte ya que no constituyen ninguna amenaza para el medio ambiente ni se da ese peligro de explosión durante la combustión del cuerpo.

Querría saber cuáles son los plazos en los que se puede exhumar un cuerpo y también quién puede tomar esa iniciativa (Adela Gómez)

La exhumación es el procedimiento por el cual se desentierran los restos cadavéricos, un trámite que se realiza bien a petición de la familia (en determinados casos se requiere también autorización judicial) o bien ordenado por el juzgado, cuando se den determinadas circunstancias de índole legal en relación a la persona fallecida.

Entre las razones por las que se solicita una exhumación se encuentra, principalmente, la necesidad de liberar espacio para la ocupación del mismo por uno nuevo cuerpo. En otros casos también se recurre a esta alternativa para que la transmisión de la sepultura a otra persona se haga con el espacio vacío o cuando finaliza el período de concesión administrativa de ocupación.

Con independencia de cual sea el motivo por el que se pide este trabajo, es preceptivo solicitar en todos los casos las pertinentes autorizaciones sanitarias y legales para poder llevarlo a cabo. Existen funerarias, como Serfuja, que, a petición de la familia, se ocupan de realizar íntegramente el procedimiento, para lo cual se requiere también la partida de defunción literal.

En cuanto a los plazos, para el levantamiento de restos cadavéricos han de transcurrir cinco años del fallecimiento, aunque, si es por causa judicial, una exhumación puede llevarse a cabo previamente.

Me gustaría saber con que finalidad se lleva a cabo un embalsamamiento y también si es un trámite obligatorio (Agustín Ferreiro)

El embalsamamiento es un procedimiento que se realiza sobre los cuerpos sin vida con el objetivo de conservar los cadáveres en condiciones idóneas, de manera que se retrasan en el tiempo los fenómenos de putrefacción gracias a la intervención de medios químicos. En ese sentido, para llevar a cabo un tratamiento de este tipo lo que se hace es intercambiar fluidos conservantes por la sangre del cuerpo, normalmente a través de una arteria.

Se trata de un trámite obligatorio desde el punto de vista legal en cinco situaciones: cuando el cadáver va a permanecer más de 72 horas sin enterrar, cuando va a ser velado en lugar público, cuando el entierro se va a realizar fuera de un cementerio, si va a ser trasladado en avión, barco o tren y también si así lo exige la legislación del país de destino.

Al margen de estos casos, hay familias que voluntariamente eligen contratar este servicio para que el cuerpo tenga una mejor presencia desde el punto de vista estético y, de esta manera, favorecer que la última imagen que tienen de esa persona sea más próxima a la que esta presentaba en vida.

Por último, es preciso aclarar que, en contra de lo que mucha gente cree, el embalsamamiento no implica necesariamente la evisceración (es decir, la retirada de las vísceras) del cuerpo.

Tengo curiosidad por saber cuál es el sistema de funcionamiento de un horno crematorio (Álvaro Barreiro)

El horno crematorio es el lugar donde se lleva a cabo la incineración de un cuerpo gracias a las dos cámaras con las que cuenta –la de combustión y la de postcombustión- y en las que el féretro y el cadáver acaban convirtiéndose en cenizas debido a la pirólisis (es decir, la descomposición química de una sustancia compleja como un cuerpo humano en productos más simples por la acción del calor). De hecho, para que se pueda llevar a cabo la combustión la temperatura del horno tiene que superar los 800 grados centígrados.

El proceso en sí mismo consta de tres etapas: la primera es la del calentamiento de las instalaciones hasta conseguir dicha temperatura. Una vez conseguido eso, se introduce el cuerpo para ser incinerado y, finalmente, tiene lugar el enfriamento, con el que se pone punto final a un procedimiento que dura en total unas tres horas y media y en el que lo más difícil de quemar son los huesos debido a su dureza.

Para muchas personas, poder seguir este proceso desde una sala contigua a la del horno crematorio es una manera de rendirle un último adiós a su familiar. En ese sentido, existe la posibilidad de contratar un servicio integral de este tipo en un tanatorio que cuente en sus instalaciones con un horno crematorio propio sin tener que desplazar el cadáver fuera para quemarlo.